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HISTORIA:

 

LOS COMIENZOS:

En la historia del socialismo europeo los jóvenes desempeñan un importante protagonismo.

Ya en el seno de la IIª Internacional, constituida en París el año 1889, se reconoce implícitamente el movimiento de los jóvenes socialistas autorizando la creación de la Federación Internacional de las Juventudes Socialistas con estrategias y objetivos propios.

Sobresalen entre esos objetivos los de carácter formativo, asumiendo el papel de fomentar el desarrollo de una cultura obrera, convirtiendo las Casas del Pueblo en centros de irradiación cultural con sus bien nutridas bibliotecas, sus grupos de teatro y de interpretación musical, sus escuelas nocturnas, sus "charlas de controversia", sus salidas a la naturaleza y la práctica del deporte no competitivo... Hasta generar una verdadera contracultura que contrastaba violentamente con la oficial dominante.

En España, según Santiago Castillo, las Juventudes surgieron en Vizcaya a finales de 1903. Su promotor Tomás Meabe les inculca, además de la función formativa, una práctica política marcadamente antimilitarista y anticlerical no siempre bien vista por el Partido.

Aceptados los jóvenes como colectivo, según resolución del congreso del PSOE de 1905, el rápido crecimiento de la militancia hizo que pocos meses después, exactamente entre los días 14 y 16 de abril de 1906, se celebrase el congreso constituyente de la Federación de Juventudes Socialistas de España que contaba con 1.116 militantes repartidos entre 20 secciones entre las que sobresalían las de San Sebastián, Bilbao, Eibar y La Arboleda.

Desde entonces una característica de la organización juvenil es la polémica casi permanente que mantuvo con el Partido sobre su independencia y planteamientos estratégicos.

Pablo Iglesias, fundador del PSOE, compartió reticencias con otros líderes contemporáneos del socialismo europeo, aunque sin llegar al extremo del SPD alemán que en 1908 apoyó la prohibición de la existencia de organizaciones juveniles independientes.

En Asturias el movimiento orgánico juvenil ya existía, según Manuel Vigil Montoto, presidente del primer Comité Provincial de la Federación Socialista Asturiana (FSA) formado en 1901, desde el año 1904. No recordaba el líder regional episodios de sus luchas, aunque sí que sus afiliados eran elementos importantes en las subsecciones de cultura (escuela nocturna de adultos, declamación, biblioteca y orfeón), que constituía la Sección de Enseñanza del Centro de Sociedades Obreras de Oviedo, así como que alguno de sus miembros se destacaba como buen auxiliar en las entidades de la FSA. 

El influjo creciente en los Sindicatos, el Minero y el Metalúrgico, y en la mayoría de las sociedades obreras de la provincia, determinó que en el año 1914 se constituyese la Federación de Juventudes Socialistas de Asturias con sede, su Comité Ejecutivo, en Oviedo. Fue nombrado secretario general César González.

 

EL IMPACTO DE LA REVOLUCION RUSA: CRISIS Y SUPERACION:

En el año 1919 las organizaciones socialistas viven bajo el impacto del éxito de la revolución bolchevique en Rusia y la necesidad de decidir sobre la incorporación a la IIIª Internacional (comunista) fundada por Lenin en Moscú en marzo del año mencionado.

En ese ambiente de euforia revolucionaria los días 19 y 20 de julio tuvo lugar en la Casa del Pueblo  de Sama el Congreso Provincial de las Juventudes Socialistas de Asturias.  Asistieron, según el historiador José Girón, 25 delegados en representación de 75 secciones y 3000 afiliados.

A propuesta de los delegados de Sama se aprobó la adhesión a la IIIª Internacional y se aconsejó al PSOE su ingreso en la misma. Se eligió un nuevo Comité Ejecutivo en el que José Loredo Aparicio (Gijón) ocupó el cargo de presidente y Lázaro García (Sama) el de secretario general. Este último, hermanastro de José Barreiro, y el veterano Isidoro Acevedo formarían la delegación asturiana en el Congreso Extraordinario que celebró el PSOE en abril de 1921 para decidir sobre la adhesión a la IIIª Internacional.

Como es sabido el voto asturiano, favorable a la adhesión, fue contrario a la decisión mayoritaria del Congreso lo que llevó a Acevedo a fundar el Partido Comunista de Asturias y a Lázaro García a alejarse temporalmente del Partido Socialista.

Reseñable también es que en el mencionado Congreso de las Juventudes Socialistas de Asturias se decidió, reconociendo el peso que en la organización tenían los jóvenes langreanos, fijar la sede del nuevo Comité Ejecutivo en Sama.

El entusiasmo revolucionario no sólo se puso de manifiesto en la Juventud de Asturias, sino que tuvo alcance nacional. De tal manera que la Federación de Juventudes Socialistas de España en su quinto Congreso, convocado en diciembre de 1919, decidió, anticipándose a la decisión que debería tomar el PSOE, incorporarse a la IIIª Internacional. Meses después el nuevo Comité Nacional "tercerista" transformó la organización juvenil en el Partido Comunista Español y el 15 de abril de 1920 ordenaba que las secciones existentes en toda España fueran convocadas para pronunciarse a favor de la decisión del Comité Nacional.

Naturalmente la conversión de las Juventudes Socialistas en Partido Comunista dejó al PSOE prácticamente sin organización juvenil en los años siguientes, situación que consolidó la Dictadura de Primo de Rivera proclamada en septiembre de 1923.

En este contexto, la Juventud Socialista Asturiana reduce al mínimo su actividad. José Carmona que ha estudiado la situación durante la Dictadura de la hasta entonces dinámica Juventud Socialista de Sama pone de manifiesto que esta se limita a mantener en funcionamiento la biblioteca de la Casa del Pueblo, descuidando tareas como la distribución de la prensa obrera que tradicionalmente realizaba. Aún más, cuando el 16 de enero de 1927 las Juventudes Socialistas de Asturias celebraron Pleno regional, tuvieron que dejar sin cubrir algunos cargos del Comité Ejecutivo en el que Belarmino Tomás, conocido dirigente del Sindicato Minero, del que ya fue presidente entre 1923 y 1936, ocupaba la Secretaría General. Acababa de cumplir 35 años, fecha tope para pertenecer a la Juventud, por lo que se apresuró a solicitar su cese.

La recuperación de las Juventudes Socialistas, al igual que la del PSOE, tanto en España como en Asturias se inició en los años finales de la Dictadura. En Asturias una nueva generación de jóvenes, nacidos en la primera y segunda décadas del siglo, mineros o de familia de mineros en su mayor parte, irrumpen en el socialismo atraídos por sus propuestas emancipadoras y también por el comportamiento ejemplar en el trabajo y en la vida cotidiana de los más veteranos. Los José Barreiro, José Mata Castro, César Antuña, Paulino Rodríguez, Antonio y Arístides Llaneza, Rafael Fernández, Joaquín López y un largo etc. estaban llamados a ser protagonistas destacados en momentos cruciales como la Revolución de Octubre de 1934, la Guerra Civil (1936-39).

La reactivación es perceptible a través de síntomas diversos y tenemos constancia de la misma en secciones como la de Sama en donde parece haber sido fundamental José Barreiro llegado a las filas del socialismo en 1929, en el momento que  iniciaba sus estudios de magisterio. A iniciativa suya se debe la creación en la Casa del Pueblo de la Escuela Laica Nocturna. Y a la suya y de otros compañeros como Manuel Otero la de abrir la organización juvenil, y por ende el Partido, a la participación de las mujeres con la creación de los grupos femeninos en los que encontraron acomodo personas tan activas como Purificación Tomás, hija de Belarmino Tomás, y Esmeralda Maseda entre otras.

 

REPUBLICA, REVOLUCIÓN Y GUERRA CIVIL: LA FUERZA DE LOS JÓVENES SOCIALISTAS:

El proceso de recuperación culmina cuando la Juventud Socialista Asturiana celebra el año 1931, una vez proclamada la IIª República, el que "La Aurora Social" define como su "Primer Congreso Ordinario", posiblemente porque se tuvo la impresión de haber asistido a una auténtica refundación.

Inaugurado el 6 de junio en el Centro Obrero de Oviedo (C/ La Lila hoy, entonces Rafael Altamira), asistieron al mismo, según el mencionado semanario socialista , delegados de 42 Secciones en representación de más de 2.500 afiliados, cifra considerable que se siguió engrosando con la creación de nuevas secciones en el marco del entusiasmo suscitado por el triunfo de la República. El Congreso se clausuró con un recuerdo emocionado a los camaradas fallecidos aquel año: Manuel Llaneza, fundador del Sindicato Minero, José María Suarez, creador junto con su hermano José Antonio y otros en 1904 de la Juventud Socialista Ovetense, y Tomás Meabe, a quien ya se ha aludido. Asimismo se eligió un nuevo Comité Ejecutivo presidido precisamente por José Antonio Suárez y Juan José Cabal como secretario general.

En el msmo año 1931 y a instancias de la Federación de Juventudes Socialistas de España se organizó, como actividad más significativa, la Semana Juvenil Socialista entre los días 12 y 18 de octubre. En Mieres, por ejemplo, las intervenciones de Graciano Antuña y Manuel Alvarez Marina estuvieron precedidas del reparto de hojas informativas en las que se destacaba el pacifismo y el anticlericalismo como temas que se pueden considerar recurrentes entre los jóvenes socialistas. El acto de clausura, con asistencia de Regina García por la CE nacional, tuvo lugar en el Teatro Campoamor de Oviedo en un ambiente que la "Aurora Social" describe de la siguiente manera:

"Magnífico día, el domingo pasado, para los que sentimos el noble ideal socialista. Desde las primeras horas de la mañana se vieron por las calles que conducen a la Casa del Pueblo, nutridos grupos de jóvenes de ambos sexos que rodeando rojas banderas habían acudido a la capital con motivo del acto del Teatro Campoamor, digno broche de la propaganda socialista, que durante la semana pasada, se celebró en Asturias bajo la dirección de la Comisión Ejecutiva de la Juventud Socialista Asturiana. 

La labor desarrollada por los entusiastas jóvenes que componen esta Comisión es merecedora de todos nuestros elogios. El que no nos hayamos ocupado aquí directamente de ellos, no supone desconocimiento del acierto y voluntad con que cumplen su cometido en los cinco meses que llevan de gestión. Al contrario, día por día, veíamos sus esfuerzos para hacer de la Juventud Socialista la fuerza política más importante de Asturias; y del éxito que acompañó a sus trabajos da fe el acto celebrado el domingo, que sirvió para atestiguar el crecido número de afiliados con que cuenta en toda la provincia y la cultura ciudadana que se adquiere en la lucha por un ideal tan bello como el nuestro".

Pero el entusiasmo y la esperanza que habían despertado la República y la formación de un gobierno de izquierdas presidido por Manuel Azaña con la presencia de tres ministros socialistas (Indalecio Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos), se truncaron después del triunfo electoral de las derechas (la CEDA de Gil Robles y el Partido Radical de Alejandro Lerroux) en noviembre de 1933. La subsiguiente paralización de las reformas y el temor de los avances del fascismo en auge en Europa y en España latente en amplios sectores de la CEDA, radicalizará las organizaciones socialistas y, en especial, las Juventudes, cuyo secretariado general recayó desde abril de 1934 en Santiago Carrillo. Desde entonces la preparación de la revolución estaba en marcha para en el caso de que en el gobierno de España entraran los hombres de la CEDA.

El hecho esperado se produjo el 3 de octubre de 1934 provocando la convocatoria de la huelga general revolucionaria que, como se sabe, sólo tuvo éxito momentáneo en Asturias. En el desarrollo de la misma es conocido por todos el papel que desempeñó la Juventud Socialista Asturiana:

Manolo Otero, dirigente de la Juventud Socialista de Sama, puede ser considerado como ejemplo emblemático de unos jóvenes que se lanzaron con entusiasmo a la revolución para frenar el fascismo creyendo que sería el camino más corto hacia el socialismo. Tiempo habría después para la reflexión crítica sobre lo ocurrido. De momento la derrota condujo a que la represión fuese especialmente aguda contra quienes habían sido los principales protagonistas de los acontecimientos, es decir, los jóvenes socialistas.

En la clandestinidad fue preciso proceder a la reconstrucción de las organizaciones maltrechas. Entre los jóvenes se recuerda la labor de Secundino Montes de la Hueria de Carrocera y Rafael Fernández. Este último,  natural de Oviedo y estudiante de Derecho, elegido en el año 1932, a los 19 años, secretario de la Juventud Socialista Asturiana, sostiene que, tanto antes como después de Octubre, ésta constituía la organización juvenil más consistente del Norte de España. Sus demostraciones de fuerza adquieren especial relevancia tras el triunfo electoral del Frente Popular en febrero de 1936. Muy recordado es el desfile de las bien uniformadas JJ.SS. de toda a región ante Largo Caballero quien acudió invitado por la Federación Provincial a pronunciar un discurso en la concentración del 14 de junio en el Campo de Maniobras (Oviedo). Faltaba poco mas de un mes para el comienzo de la Guerra Civil.

Otra muestra del poder de la Federación de las Juventudes Socialistas de Asturias está en el papel hegemónico que desempeñó en las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) de la región y del norte de España. En la Comisión Ejecutiva de las JSU de Asturias, constituida  en Octubre de 1936, como consecuencia de la unificación de las Juventudes Socialistas y las Juventudes Comunistas, sólo tres de sus 12 miembros proceden del campo comunista y Rafael Fernández es su secretario general: Acabará por serlo de las JSU del Norte de la misma manera que durante la guerra civil fue  secretario general de la Federación Socialista Asturiana lo que, a la vez, refleja la importancia de las Juventudes en el socialismo regional. 

En el Consejo de Asturias y León, órgano de gobierno autonómico que preside Belarmino Tomás, las Juventudes Libertarias tenían un representante y las JSU dos, y los dos eran socialistas: Rafael Fernández en Hacienda y Manuel Suárez Vázquez en Instrucción Pública.

Los jóvenes socialistas, los hombres nacidos como hemos dicho en la primera y en la segunda década del siglo, que rondaban entre los 20 y 30 años de edad, se incorporaron en masa a los frentes de batalla una vez que se conoció la sublevación militar del 18 de julio de 1936 con la que se inició la Guerra Civil.

Las JSU de Asturias o, lo que casi era lo mismo las Juventudes Socialistas, constituyeron el principal contingente numérico del Ejército republicano pagando el consiguiente tributo de sangre. Pero también nuclearon los distintos escalones de mando (tenientes, capitanes, comandantes, comisarios, etc.) después de asistir a cursos de formación acelerada.

Intensa fue asimismo durante la guerra la actividad que los jóvenes desplegaron en la retaguardia, especialmente los grupos femeninos. El secretariado femenino de la FSA ocupado por Purificación Tomás participa activamente en campañas de propaganda, en la preparación de la salida de los niños y niñas a los que se pretende alejar de las catástrofes de la guerra y hasta en la creación de talleres de confección como el que funcionó en Sama para el abastecimiento del Ejército.

 

EL FRANQUISMO: REPRESIÓN, CLANDESTINIDAD Y EXILIO:

Como es sabido el Frente Norte desaparece con la caída de Gijón en manos de las tropas franquistas el 21 de octubre de 1937. A partir de entonces a los socialistas asturianos les esperan las cárceles, los campos de concentración, la huida al monte y con frecuencia la muerte...;  y para muchos, de manera más o menos inmediata, el exilio.

Un gran número de estos últimos partieron ya hacia Francia la noche del 20 al 21 de octubre en los escasos barcos que el Gobierno central de la República había dispuesto con el fin de evacuar unidades de élite y los dirigentes más significados y en otros habilitados al efecto de manera precipitada.

Pocos días después los evacuados cuyos barcos lograron burlar la escuadra franquista que patrullaba en el Cantábrico habían regresado casi en su totalidad a Cataluña y el Levante en donde se crea la Agrupación Socialista de Asturias con un Comité Ejecutivo constituido de la siguiente forma:  

Presidente: Inocencio Burgos

Vicepresidente: Belarmino Tomás

Secretario general: José Barreiro

Secretario administrativo: Rogelio Lagar

Secretario sindical: Lorenzo López Mulero

Secretario juvenil: Avila, pronto sustituido por Rafael Fernández

Secretaria femenina: Purificación Tomás

Secretario de milicias: Paulino Rodríguez

Secretario de actas: Manuel Suárez

Vocal: Amador Fernández.

 

Como se puede comprobar a las Juventudes, aunque carecen de un organigrama específico, se les reconoce su personalidad con la creación de una Secretaría dentro de la ASA. La batalla que se plantea por los jóvenes, apoyados por los que ya no lo son, fue la de conservar su personalidad dentro de las JSU cada vez más controladas por los comunistas.

Batalla que continuó después en el exilio iniciado a comienzos de febrero de 1939, alcanzando su máxima virulencia en los campos de refugiados habilitados por el Gobierno francés en las playas del Midí con participación destacada de las Juventudes Socialistas de Asturias.

La Federación Nacional de Juventudes Socialistas se organizó en Toulouse (Francia) en un Congreso celebrado en la primavera de 1945. Por cuestiones de disciplina interna tanto en el Partido como en las Juventudes no se permitió la creación de Federaciones Provinciales, por lo que los jóvenes asturianos, hijos generalmente de exiliados, se confunden en las secciones, con los del resto de España.

En el segundo Congreso de la Federación  (4 al 7 de julio de 1946) todo el exilio juvenil socialista estaba reunido, según los hermanos Martínez Cobo, en 122 secciones que contaban con un total de 2.600 afiliados distribuidos por Francia, Africa del Norte y México principalmente. Jóvenes socialistas de procedencia asturiana desempeñaron importantes funciones en dirección de la Federación y en el movimiento renovador que culminó en el Congreso que el PSOE celebró en Suresnes, cerca de París, en septiembre de 1974 con la elección de Felipe González como primer secretario. En la sede de las Juventudes situada como la del PSOE en el número 69 de la Rue de Taur (Toulouse) venían trabajando en la línea renovadora jóvenes de ascendencia asturiana desde comienzos de los años 60, contando con el apoyo y asesoramiento de José Barreiro, secretario general de la Comisión Socialista

Asturiana (CSA), organización de los socialistas aturianos en el exilio. Sin ánimo de ser exhaustivos mencionamos a Manuel Garnacho, Manuel Simón, José Castro (exiliado en 1960), Avelino Pérez (exiliado en 1962), Manuel Villa, Mª Luisa Fernández, etc. Entre tanto en Asturias los militantes socialistas, como los pertenecientes a otras organizaciones de izquierdas, padecieron las consecuencias de la acción represiva que el franquismo practicó desde 1937 hasta 1975 con persistencia y ferocidad ejemplares.

Pese a todo en la clandestinidad la Federación Socialista Asturiana se reorganizó en octubre de 1943 y, aunque con altibajos que aquí no cabe analizar, no dejó de existir en el tránsito por tan alargado túnel.

En tales condiciones no había lugar para organizaciones diferenciadas y si el Partido y la Unión General de Trabajadores se confundían entre sí, con mayor motivo lo hicieron las Juventudes que ni siquiera formalmente fueron reorganizadas: se entraba directamente en el Partido o no se entraba y hacerlo presuponía una madurez y garantía contrastadas que no se podían adquirir en las Casas del Pueblo inexistentes, sino por otros procedimientos. 

En realidad hasta 1958 la FSA-UGT estuvieron en manos de comités clandestinos que caían y se levantaban dificultosamente, formados por aquellos supervivientes que habían sido claves en el impulso recibido por la Federación de Juventudes en los momentos finales de la Dictadura de Primo de Rivera e iniciales de la República y que tomaron, como ya hemos visto, especial protagonismo en los dramáticos acontecimientos posteriores.

La caída del Comité Provincial de la FSA en noviembre del mencionado año, abre un nuevo tiempo histórico en las organizaciones socialistas regionales al constituirse un nuevo Comité Provincial en el que se distinguió Herminio Alvarez y en el que entraron también el veterano Prudencio Magdalena y el joven Avelino Pérez, exiliado, como ya se ha dicho, en 1962. Gracias a su esfuerzo y al apoyo económico recibido del exterior, la FSA se encontraba a mediados de 1959 muy recuperada y, lo que es más, muy rejuvenecida con la progresiva incorporación a la actividad clandestina de Arcadio y Marcelo García, José Castro, exiliado reiteramos en 1960, Pablo García y sobre todo el abogado de Pola de Laviana Emilio Barbón. Eran hombres que no habían intervenido en la guerra y que al socaire de los cambios económico-sociales de los años 60 trataron de relanzar el socialismo regional, aunque en medio de grandes dificultades.

En Madrid, a finales de los años 50, Luis Gómez Llorente había reorganizado las JJ.SS desde la Universidad y en Asturias desde comienzos de los 60 al menos formalmente existió un Comité de Juventudes, más teórico que real, pero que llevó a Emilio Barbón a solicitar en carta a José Barreiro del 30 de noviembre de 1968 que le enviase "2000 carnets del PSOE (100 ó 200 con el subtítulo "grupo femenino"), 200 de la UGT, 1000 del SOMA, 1000 del Sindicato Siderometalúrgico y 100 de las JJ.SS".

El optimismo que traslucen las demandas de Barbón respondía a la realidad de un socialismo regional emergente que desde el mes de marzo había recibido la inestimable ayuda de la llegada desde Bruselas de Agustín González del que José Barreiro, poco dado a elogios, llegó a afirmar: me causó muy buena impresión. Jóvenes así necesitamos en Asturias. Fueron momentos, los años finales de los 60 y los primeros cinco años de los 70, de extraordinaria trascendencia para el socialismo español, embarcado en un difícil proceso renovador culminado con éxito en Suresnes, y para el asturiano en particular.

La FSA después de muchos años de retraimiento, de acuerdo con la estrategia diseñada en Toulouse, se decide definitivamente a ensanchar sus bases abriéndose a los jóvenes. En Oviedo, venciendo los tradicionales recelos hacia los intelectuales de una organización eminentemente obrerista, se realizan los primeros contactos fructíferos - Emilio Llaneza, el presidente honorario de la AMSO-PSOE recientemente fallecido, se distinguió, con su particular espíritu de sacrificio en el reparto de propaganda en los medios universitarios- con el grupo de estudiantes del que formaban parte: Alvaro Cuesta, Luis Posada, JaimeEstrada, Carlos Piñeiro, Juan José Montero y Miguel Fernández. Jesús Sanjurjo, vecino de Gijón, y Francisco Varela, vecino de Laviana, ambos estudiantes en Oviedo y militantes del PSOE, fueron quienes contactaron con el grupo de Alvaro Cuesta en reunión celebrada en el Mesón Labrador, gracias a los buenos oficios del también militante del PSOE José Mª Fernández (Chema). En Oviedo, aunque por otro conducto, se habían incorporado al PSOE los también jóvenes Juan Luis Rodríguez Vigil y Ludivina García Arias.

En Gijón una buena cantera para el reclutamiento de jóvenes socialistas fue la asociación cultural GESTO en la que "trabajaba" el ya veterano y miembro del Comité Provincial de la FSA, Marcelo García.  Marcelo García nos resumía en entrevista realizada el 5 de agosto de 1987 lo ocurrido de la siguiente manera: "A través de FUSOA fue el fichaje de José Angel Villa y de Belarmo y a estos grupos que andaban por ahí con ellos, como recaudadores de FUSOA y lo canalizaban a través de la CNT...por un paisano que se llamaba Aquilino del Moral. En dos o tres reuniones conocí a José Angel Villa y llegó un momento en que le ofrecí la posibilidad de entrar en el Partido y en la UGT.

Luego me puse en contacto con Celestino Suárez y entre Celestino y él acordaron la entrada en el Partido. Eso debió ser en el 72. Por mediación de FUSOA también empezó a colaborar Aladino Cordero que luego entró en el Partido y otros dos o tres chavales que estaban en Gijón.

Los de Avilés también. De Avilés empezaron a colaborar con FUSOA Ponga (Manuel), Nelly Fernández y todos estos chavales que luego entraron en el Partido. De manera que yo creo que este trabajo de FUSOA potenció bastante la entrada en el Partido de gente que empezó colaborando para FUSOA y luego canalizaron la ayuda a través de nosotros. Tengo que decir -concluye Marcelo en esta larga cita- que la entrada de Suso (Jesús Sanjurjo), de Celestino Suárez, Arturo Collera...fue a través de Juventudes... eran grupos de jóvenes que primero empezaron con Pablo García en Barredos (Laviana): Rubén, Celestino,Fran, Longinos... y a través de ellos fueron captando a Suso,Arturo y Alvaro Cuesta.. Pero la labor de FUSOA fue en este terreno muy importante"

 

LA SALIDA DEL TUNEL:

Sobre estas bases, cuando Rafael Fernández regresó del exilio a finales de 1976, encontró el siguiente estado de cosas en lo que al socialismo regional se refiere: "La dirección del Partido estaba en manos de gente joven. Algunos de estos dirigentes procedían de familias con tradición en el campo socialista. Todos tenían buena intención y a base de mucho esfuerzo y riesgo habían mantenido la organización aquí, tanto de las juventudes, como del Partido y de la UGT. Pero formaban un conglomerado inadecuado, aunque en aquellas difíciles circunstancias no resultaba sencillo encontrar otra fórmula para la supervivencia. Aquella realidad ha tenido consecuencias".(En Juan de Lillo: Rafael Fernández, testigo de Asturias. Gijón, 1983 )

Las inmediatas fueron la irrupción del socialismo asturiano con gran fuerza en la vida regional desde los inicios de la transición democrática, después de la muerte de Franco en noviembre de 1975. Aquel "conglomerado inadecuado" en expresión de Rafael Fernández, fue capaz desde muy pronto de organizar movilizaciones públicas de impacto social considerable:

* Diciembre de 1975, una acción denominada de "comando", en la que unos 300 militantes del PSOE de toda Asturias protagonizaron una manifestación cuyo arranque coincidió con la campanada del reloj de la Caja de Ahorros (Oviedo) que marcaba las 7 de la tarde: los protagonistas del "salto", muchos de los cuales era la primera vez que se veían, lograron paralizar el tráfico en la Calle Uría y dirigirse a la calle Doctor Casal en donde, ante la presencia policial, se disolvieron sin que hubiese detenidos.

- Asimismo, de carácter provincial, fue el homenaje a Manuel Llaneza en el cementerio de Mieres el 24 de enero de 1976 para conmemorar el 45 aniversario de su fallecimiento. Acudieron, pese a la intensa nevada, más de 2.000 militantes.

* En septiembre del mismo año se organizó una manifestación ante la Delegación Provincial del MEC (Oviedo). Habló Ludivina García para criticar la política educativa del gobierno y se gritó ante la presencia de un fuerte contingente policial aquello de "¡Más escuelas y menos policías!".

El dinamismo del socialismo regional en los primeros momentos de la transición tiene mucho que ver, en efecto, con la presencia de los jóvenes. Su protagonismo, indudable en esos y otros actos, no es fruto espontáneo sino el resultado de un proceso que, coincidiendo con lo expuesto por Marcelo García, podemos afirmar que se gestó desde finales de los años 60, cuando Emilio Barbón pedía a Toulouse un número de carnets de afiliado cuyo número, aunque posiblemente abultado en relación con la realidad de 1968, era sintomático de unas organizaciones en crecimiento.

El día 2 de octubre de 1970 se recibía otro escrito en Toulouse, remitido desde España por "Iglesias al compañero Muiño",  extraordinariamente expresivo del ambiente que reinaba en el socialismo asturiano. Por su interés lo reproducimos íntegro a continuación:

"El día 13 de septiembre pasado ha sido un día memorable para el socialismo asturiano, ya que es la primera vez desde la terminación de la guerra civil un importante número de camaradas del Partido Socialista Obrero Español se concentran para realizar un acto de afirmación socialista. El llamamiento fue hecho por la Federación Socialista Asturiana, más de doscientos compañeros de ambos sexos acudieron a la cita. Hubo varias intervenciones de veteranos socialistas exhortando a la lucha emprendida por nuestros antecesores hasta conseguir el triunfo del Socialismo en España. Es importante destacar el ánimo y entusiasmo de los jóvenes allí reunidos, con sus actos e intervenciones queda demostrada la capacidad revolucionaria de las nuevas generaciones encuadradas en las Juventudes Socialistas.

En el acto intervinieron tres jóvenes socialistas pertenecientes a las Federaciones de Sevilla, Guipúzcoa y Vizcaya, los tres coincidieron que es necesaria una reactivación de las ideas revolucionarias, acudir a las fuentes para extraer los principios más correctos en los que ha de basarse la lucha por el Socialismo y la Democracia real y auténtica. Fueron muy aplaudidos cerrándose el acto con un ¡Viva la Libertad!"

Archivo de la Fundación Pablo Iglesias (sección Asturias, s/c)

Es la primera constatación escrita que tenemos de las concentraciones clandestinas que, desde entonces, tuvieron lugar regularmente cada año en el Puerto de Tarna, salida natural del valle del Nalón (La Felguera, Sama, El Entrego, Sotrondio, Barredos, Pola de Laviana, etc.) hacia la vecina provincia, constata, como se puede apreciar, no sólo el radicalismo verbal de los reunidos sino también el "ánimo y entusiasmo" de los jóvenes en gran mayoría procedentes de la zona con la presencia de los procedentes de Euskadi y Sevilla.

Al año siguiente, concretamente los días 23, 24, 25 y 26 de diciembre de 1971, en plenas fiestas navideñas,en los históricos parajes de la sierra de Peña Mayor, cerca de donde se localiza el Pozu Funeres, sima natural en la que en 1948 fueron arrojados 22 socialistas por las fuerzas represivas franquistas, por iniciativa de la Juventud Socialista de Barredos, articulada en torno a la zapatería de Pablo García, la FSA organizó un cursillo de formación que en condiciones precarias se celebró en dos cabañas próximas a la hoy transformada en el magnífico albergue juvenil "José Mata".

Asistieron los "andaluces" Felipe González y Alfonso Guerra llamados a ser muy pronto líderes del socialismo español. También se leyó un discurso de Emilio Barbón e intervino el veterano Joaquín López Moral, secretario de las Juventudes Socialistas de Sama durante la Guerra Civil, quien orientó sus afanes didácticos a entonar con buena voz ante los jóvenes algunas canciones revolucionarias y la aún ignorada por muchos "Internacional".

Pese a las múltiples dificultades el curso constituyó un verdadero éxito y sin duda contribuyó a acelerar la recuperación del socialismo regional en general y de las Juventudes en particular.

Tarna, Peña Mayor y otros ejemplos que podíamos añadir, son hitos en ese proceso de consolidación de las Juventudes regionales que exigía ser reconocido. En ese sentido cobra especial relevancia la Asamblea Regional de las Juventudes Socialistas de Asturias convocada en mayo de 1975 en Barredos para elegir la que fue la primera Comisión Ejecutiva de las Juventudes desde el final de la Guerra Civil, con Francisco Villaverde como secretario general, cargo que abandonó en 1977 para integrarse en la Ejecutiva Nacional.Pero los jóvenes socialistas asturianos, cuya fuerza deriva de la calidad más que del número, no sólo se confirman como organización autónoma dentro del común proyecto socialista, sino que tienden claramente a hegemonizarlo. En los difíciles momentos del final de la Dictadura cuando como afirma Celestino Suárez " se salía en los periódicos cuando te detenían, no por ocupar determinados cargos" los jóvenes llegados al socialismo hacia los inicios de la década, asumen prácticamente la dirección de la FSA, recordándonos los tiempos de la República.

En septiembre de 1975, en Asamblea reunida en Peña Mayor con presencia de 20 a 25 delegados de toda la región, se constituye una nueva Comisión Ejecutiva de la FSA de la que Jesús Sanjurjo, joven de 20 años pero de capacidad reconocida por todos, es elegido secretario general (lo será durante los 12 años siguientes salvo el paréntesis obligado del servicio militar durante el cual asumió la Secretaría General Rafael Fernández recién llegado del exilio). De la misma forman también parte otros jóvenes que como Ludivina Arias, Aladino Cordero, Celestino Suárez, y Fran Varela rondan su misma edad. Son a nivel regional el símbolo de los nuevos tiempos de un socialismo español renovado en Suresnes que está llamado a altas empresas de manera más o menos inmediata.

Los errores, consecuencia de la natural inexperiencia, eran compensados por el entusiasmo de aquel grupo que Rafael Fernández criticó por su despreocupación orgánica pero por el que también sintió cariño y admiración, intuyendo que las virtudes compensaban los defectos que el tiempo pronto limaría hasta convertir a sus componentes en el eje angular del socialismo regional.

Desde entonces hasta la actualidad la historia de las Juventudes Socialistas de Asturias ha transcurrido en el marco de una convivencia democrática ganada a pulso por quienes les precedieron. Su activismo, relaciones con el Partido y la sociedad en general, ejercidos en condiciones de normalidad siguen siendo objeto de interés suficiente como para que alguien, tal vez los propios jóvenes socialistas, pongan manos a la obra para su reconstrucción evitando olvidos irreparables.

 

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