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HISTORIA:
LOS COMIENZOS:
En la historia
del socialismo europeo los jóvenes desempeñan un importante
protagonismo.
Ya en el seno
de la IIª Internacional, constituida en París el año 1889, se
reconoce implícitamente el movimiento de los jóvenes socialistas
autorizando la creación de la Federación Internacional de las
Juventudes Socialistas con estrategias y objetivos propios.
Sobresalen
entre esos objetivos los de carácter formativo, asumiendo el
papel de fomentar el desarrollo de una cultura obrera,
convirtiendo las Casas del Pueblo en centros de irradiación
cultural con sus bien nutridas bibliotecas, sus grupos de teatro
y de interpretación musical, sus escuelas nocturnas, sus
"charlas de controversia", sus salidas a la naturaleza y la
práctica del deporte no competitivo... Hasta generar una
verdadera contracultura que contrastaba violentamente con la
oficial dominante.
En España,
según Santiago Castillo, las Juventudes surgieron en Vizcaya a
finales de 1903. Su promotor Tomás Meabe les inculca, además de
la función formativa, una práctica política marcadamente
antimilitarista y anticlerical no siempre bien vista por el
Partido.
Aceptados los
jóvenes como colectivo, según resolución del congreso del PSOE
de 1905, el rápido crecimiento de la militancia hizo que pocos
meses después, exactamente entre los días 14 y 16 de abril de
1906, se celebrase el congreso constituyente de la Federación de
Juventudes Socialistas de España que contaba con 1.116
militantes repartidos entre 20 secciones entre las que
sobresalían las de San Sebastián, Bilbao, Eibar y La Arboleda.
Desde entonces
una característica de la organización juvenil es la polémica
casi permanente que mantuvo con el Partido sobre su
independencia y planteamientos estratégicos.
Pablo
Iglesias, fundador del PSOE, compartió reticencias con otros
líderes contemporáneos del socialismo europeo, aunque sin llegar
al extremo del SPD alemán que en 1908 apoyó la prohibición de la
existencia de organizaciones juveniles independientes.
En Asturias el
movimiento orgánico juvenil ya existía, según Manuel Vigil
Montoto, presidente del primer Comité Provincial de la
Federación Socialista Asturiana (FSA) formado en 1901, desde el
año 1904. No recordaba el líder regional episodios de sus
luchas, aunque sí que sus afiliados eran elementos importantes
en las subsecciones de cultura (escuela nocturna de adultos,
declamación, biblioteca y orfeón), que constituía la Sección de
Enseñanza del Centro de Sociedades Obreras de Oviedo, así como
que alguno de sus miembros se destacaba como buen auxiliar en
las entidades de la FSA.
El influjo
creciente en los Sindicatos, el Minero y el Metalúrgico, y en la
mayoría de las sociedades obreras de la provincia, determinó que
en el año 1914 se constituyese la Federación de Juventudes
Socialistas de Asturias con sede, su Comité Ejecutivo, en
Oviedo. Fue nombrado secretario general César González.
EL IMPACTO DE LA REVOLUCION RUSA:
CRISIS Y SUPERACION:
En el año 1919
las organizaciones socialistas viven bajo el impacto del éxito
de la revolución bolchevique en Rusia y la necesidad de decidir
sobre la incorporación a la IIIª Internacional (comunista)
fundada por Lenin en Moscú en marzo del año mencionado.
En ese
ambiente de euforia revolucionaria los días 19 y 20 de julio
tuvo lugar en la Casa del Pueblo de Sama el Congreso Provincial
de las Juventudes Socialistas de Asturias. Asistieron, según el
historiador José Girón, 25 delegados en representación de 75
secciones y 3000 afiliados.
A propuesta de
los delegados de Sama se aprobó la adhesión a la IIIª
Internacional y se aconsejó al PSOE su ingreso en la misma. Se
eligió un nuevo Comité Ejecutivo en el que José Loredo Aparicio
(Gijón) ocupó el cargo de presidente y Lázaro García (Sama) el
de secretario general. Este último, hermanastro de José
Barreiro, y el veterano Isidoro Acevedo formarían la delegación
asturiana en el Congreso Extraordinario que celebró el PSOE en
abril de 1921 para decidir sobre la adhesión a la IIIª
Internacional.
Como es sabido
el voto asturiano, favorable a la adhesión, fue contrario a la
decisión mayoritaria del Congreso lo que llevó a Acevedo a
fundar el Partido Comunista de Asturias y a Lázaro García a
alejarse temporalmente del Partido Socialista.
Reseñable también es que en el mencionado
Congreso de las Juventudes Socialistas de Asturias se decidió,
reconociendo el peso que en la organización tenían los jóvenes
langreanos, fijar la sede del nuevo Comité Ejecutivo en Sama.
El entusiasmo
revolucionario no sólo se puso de manifiesto en la Juventud de
Asturias, sino que tuvo alcance nacional. De tal manera que la
Federación de Juventudes Socialistas de España en su quinto
Congreso, convocado en diciembre de 1919, decidió, anticipándose
a la decisión que debería tomar el PSOE, incorporarse a la IIIª
Internacional. Meses después el nuevo Comité Nacional
"tercerista" transformó la organización juvenil en el Partido
Comunista Español y el 15 de abril de 1920 ordenaba que las
secciones existentes en toda España fueran convocadas para
pronunciarse a favor de la decisión del Comité Nacional.
Naturalmente
la conversión de las Juventudes Socialistas en Partido Comunista
dejó al PSOE prácticamente sin organización juvenil en los años
siguientes, situación que consolidó la Dictadura de Primo de
Rivera proclamada en septiembre de 1923.
En este
contexto, la Juventud Socialista Asturiana reduce al mínimo su
actividad. José Carmona que ha estudiado la situación durante la
Dictadura de la hasta entonces dinámica Juventud Socialista de
Sama pone de manifiesto que esta se limita a mantener en
funcionamiento la biblioteca de la Casa del Pueblo, descuidando
tareas como la distribución de la prensa obrera que
tradicionalmente realizaba. Aún más, cuando el 16 de enero de
1927 las Juventudes Socialistas de Asturias celebraron Pleno
regional, tuvieron que dejar sin cubrir algunos cargos del
Comité Ejecutivo en el que Belarmino Tomás, conocido dirigente
del Sindicato Minero, del que ya fue presidente entre 1923 y
1936, ocupaba la Secretaría General. Acababa de cumplir 35 años,
fecha tope para pertenecer a la Juventud, por lo que se apresuró
a solicitar su cese.
La
recuperación de las Juventudes Socialistas, al igual que la del
PSOE, tanto en España como en Asturias se inició en los años
finales de la Dictadura. En Asturias una nueva generación de
jóvenes, nacidos en la primera y segunda décadas del siglo,
mineros o de familia de mineros en su mayor parte, irrumpen en
el socialismo atraídos por sus propuestas emancipadoras y
también por el comportamiento ejemplar en el trabajo y en la
vida cotidiana de los más veteranos. Los José Barreiro, José
Mata Castro, César Antuña, Paulino Rodríguez, Antonio y
Arístides Llaneza, Rafael Fernández, Joaquín López y un largo
etc. estaban llamados a ser protagonistas destacados en momentos
cruciales como la Revolución de Octubre de 1934, la Guerra Civil
(1936-39).
La
reactivación es perceptible a través de síntomas diversos y
tenemos constancia de la misma en secciones como la de Sama en
donde parece haber sido fundamental José Barreiro llegado a las
filas del socialismo en 1929, en el momento que iniciaba sus
estudios de magisterio. A iniciativa suya se debe la creación en
la Casa del Pueblo de la Escuela Laica Nocturna. Y a la suya y
de otros compañeros como Manuel Otero la de abrir la
organización juvenil, y por ende el Partido, a la participación
de las mujeres con la creación de los grupos femeninos en los
que encontraron acomodo personas tan activas como Purificación
Tomás, hija de Belarmino Tomás, y Esmeralda Maseda entre otras.
REPUBLICA, REVOLUCIÓN Y GUERRA
CIVIL: LA FUERZA DE LOS JÓVENES SOCIALISTAS:
El proceso de
recuperación culmina cuando la Juventud Socialista Asturiana
celebra el año 1931, una vez proclamada la IIª República, el que
"La Aurora Social" define como su "Primer Congreso Ordinario",
posiblemente porque se tuvo la impresión de haber asistido a una
auténtica refundación.
Inaugurado el
6 de junio en el Centro Obrero de Oviedo (C/ La Lila hoy,
entonces Rafael Altamira), asistieron al mismo, según el
mencionado semanario socialista , delegados de 42 Secciones en
representación de más de 2.500 afiliados, cifra considerable que
se siguió engrosando con la creación de nuevas secciones en el
marco del entusiasmo suscitado por el triunfo de la República.
El Congreso se clausuró con un recuerdo emocionado a los
camaradas fallecidos aquel año: Manuel Llaneza, fundador del
Sindicato Minero, José María Suarez, creador junto con su
hermano José Antonio y otros en 1904 de la Juventud Socialista
Ovetense, y Tomás Meabe, a quien ya se ha aludido. Asimismo se
eligió un nuevo Comité Ejecutivo presidido precisamente por José
Antonio Suárez y Juan José Cabal como secretario general.
En el msmo año
1931 y a instancias de la Federación de Juventudes Socialistas
de España se organizó, como actividad más significativa, la
Semana Juvenil Socialista entre los días 12 y 18 de octubre. En
Mieres, por ejemplo, las intervenciones de Graciano Antuña y
Manuel Alvarez Marina estuvieron precedidas del reparto de hojas
informativas en las que se destacaba el pacifismo y el
anticlericalismo como temas que se pueden considerar recurrentes
entre los jóvenes socialistas. El acto de clausura, con
asistencia de Regina García por la CE nacional, tuvo lugar en el
Teatro Campoamor de Oviedo en un ambiente que la "Aurora Social"
describe de la siguiente manera:
"Magnífico
día, el domingo pasado, para los que sentimos el noble ideal
socialista. Desde las primeras horas de la mañana se vieron por
las calles que conducen a la Casa del Pueblo, nutridos grupos de
jóvenes de ambos sexos que rodeando rojas banderas habían
acudido a la capital con motivo del acto del Teatro Campoamor,
digno broche de la propaganda socialista, que durante la semana
pasada, se celebró en Asturias bajo la dirección de la Comisión
Ejecutiva de la Juventud Socialista Asturiana.
La labor
desarrollada por los entusiastas jóvenes que componen esta
Comisión es merecedora de todos nuestros elogios. El que no nos
hayamos ocupado aquí directamente de ellos, no supone
desconocimiento del acierto y voluntad con que cumplen su
cometido en los cinco meses que llevan de gestión. Al contrario,
día por día, veíamos sus esfuerzos para hacer de la Juventud
Socialista la fuerza política más importante de Asturias; y del
éxito que acompañó a sus trabajos da fe el acto celebrado el
domingo, que sirvió para atestiguar el crecido número de
afiliados con que cuenta en toda la provincia y la cultura
ciudadana que se adquiere en la lucha por un ideal tan bello
como el nuestro".
Pero el
entusiasmo y la esperanza que habían despertado la República y
la formación de un gobierno de izquierdas presidido por Manuel
Azaña con la presencia de tres ministros socialistas (Indalecio
Prieto, Largo Caballero y Fernando de los Ríos), se truncaron
después del triunfo electoral de las derechas (la CEDA de Gil
Robles y el Partido Radical de Alejandro Lerroux) en noviembre
de 1933. La subsiguiente paralización de las reformas y el temor
de los avances del fascismo en auge en Europa y en España
latente en amplios sectores de la CEDA, radicalizará las
organizaciones socialistas y, en especial, las Juventudes, cuyo
secretariado general recayó desde abril de 1934 en Santiago
Carrillo. Desde entonces la preparación de la revolución estaba
en marcha para en el caso de que en el gobierno de España
entraran los hombres de la CEDA.
El hecho
esperado se produjo el 3 de octubre de 1934 provocando la
convocatoria de la huelga general revolucionaria que, como se
sabe, sólo tuvo éxito momentáneo en Asturias. En el desarrollo
de la misma es conocido por todos el papel que desempeñó la
Juventud Socialista Asturiana:
Manolo Otero,
dirigente de la Juventud Socialista de Sama, puede ser
considerado como ejemplo emblemático de unos jóvenes que se
lanzaron con entusiasmo a la revolución para frenar el fascismo
creyendo que sería el camino más corto hacia el socialismo.
Tiempo habría después para la reflexión crítica sobre lo
ocurrido. De momento la derrota condujo a que la represión fuese
especialmente aguda contra quienes habían sido los principales
protagonistas de los acontecimientos, es decir, los jóvenes
socialistas.
En la
clandestinidad fue preciso proceder a la reconstrucción de las
organizaciones maltrechas. Entre los jóvenes se recuerda la
labor de Secundino Montes de la Hueria de Carrocera y Rafael
Fernández. Este último, natural de Oviedo y estudiante de
Derecho, elegido en el año 1932, a los 19 años, secretario de la
Juventud Socialista Asturiana, sostiene que, tanto antes como
después de Octubre, ésta constituía la organización juvenil más
consistente del Norte de España. Sus demostraciones de fuerza
adquieren especial relevancia tras el triunfo electoral del
Frente Popular en febrero de 1936. Muy recordado es el desfile
de las bien uniformadas JJ.SS. de toda a región ante Largo
Caballero quien acudió invitado por la Federación Provincial a
pronunciar un discurso en la concentración del 14 de junio en el
Campo de Maniobras (Oviedo). Faltaba poco mas de un mes para el
comienzo de la Guerra Civil.
Otra muestra
del poder de la Federación de las Juventudes Socialistas de
Asturias está en el papel hegemónico que desempeñó en las
Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) de la región y del norte
de España. En la Comisión Ejecutiva de las JSU de Asturias,
constituida en Octubre de 1936, como consecuencia de la
unificación de las Juventudes Socialistas y las Juventudes
Comunistas, sólo tres de sus 12 miembros proceden del campo
comunista y Rafael Fernández es su secretario general: Acabará
por serlo de las JSU del Norte de la misma manera que durante la
guerra civil fue secretario general de la Federación Socialista
Asturiana lo que, a la vez, refleja la importancia de las
Juventudes en el socialismo regional.
En el Consejo
de Asturias y León, órgano de gobierno autonómico que preside
Belarmino Tomás, las Juventudes Libertarias tenían un
representante y las JSU dos, y los dos eran socialistas: Rafael
Fernández en Hacienda y Manuel Suárez Vázquez en Instrucción
Pública.
Los jóvenes
socialistas, los hombres nacidos como hemos dicho en la primera
y en la segunda década del siglo, que rondaban entre los 20 y 30
años de edad, se incorporaron en masa a los frentes de batalla
una vez que se conoció la sublevación militar del 18 de julio de
1936 con la que se inició la Guerra Civil.
Las JSU de
Asturias o, lo que casi era lo mismo las Juventudes Socialistas,
constituyeron el principal contingente numérico del Ejército
republicano pagando el consiguiente tributo de sangre. Pero
también nuclearon los distintos escalones de mando (tenientes,
capitanes, comandantes, comisarios, etc.) después de asistir a
cursos de formación acelerada.
Intensa fue
asimismo durante la guerra la actividad que los jóvenes
desplegaron en la retaguardia, especialmente los grupos
femeninos. El secretariado femenino de la FSA ocupado por
Purificación Tomás participa activamente en campañas de
propaganda, en la preparación de la salida de los niños y niñas
a los que se pretende alejar de las catástrofes de la guerra y
hasta en la creación de talleres de confección como el que
funcionó en Sama para el abastecimiento del Ejército.
EL FRANQUISMO: REPRESIÓN,
CLANDESTINIDAD Y EXILIO:
Como es sabido
el Frente Norte desaparece con la caída de Gijón en manos de las
tropas franquistas el 21 de octubre de 1937. A partir de
entonces a los socialistas asturianos les esperan las cárceles,
los campos de concentración, la huida al monte y con frecuencia
la muerte...; y para muchos, de manera más o menos inmediata,
el exilio.
Un gran número
de estos últimos partieron ya hacia Francia la noche del 20 al
21 de octubre en los escasos barcos que el Gobierno central de
la República había dispuesto con el fin de evacuar unidades de
élite y los dirigentes más significados y en otros habilitados
al efecto de manera precipitada.
Pocos días
después los evacuados cuyos barcos lograron burlar la escuadra
franquista que patrullaba en el Cantábrico habían regresado casi
en su totalidad a Cataluña y el Levante en donde se crea la
Agrupación Socialista de Asturias con un Comité Ejecutivo
constituido de la siguiente forma:
Presidente: Inocencio Burgos
Vicepresidente: Belarmino Tomás
Secretario general: José Barreiro
Secretario administrativo: Rogelio Lagar
Secretario sindical: Lorenzo López Mulero
Secretario juvenil: Avila, pronto sustituido por
Rafael Fernández
Secretaria femenina: Purificación Tomás
Secretario de milicias: Paulino Rodríguez
Secretario de actas: Manuel Suárez
Vocal: Amador Fernández.
Como se puede
comprobar a las Juventudes, aunque carecen de un organigrama
específico, se les reconoce su personalidad con la creación de
una Secretaría dentro de la ASA. La batalla que se plantea por
los jóvenes, apoyados por los que ya no lo son, fue la de
conservar su personalidad dentro de las JSU cada vez más
controladas por los comunistas.
Batalla que
continuó después en el exilio iniciado a comienzos de febrero de
1939, alcanzando su máxima virulencia en los campos de
refugiados habilitados por el Gobierno francés en las playas del
Midí con participación destacada de las Juventudes Socialistas
de Asturias.
La Federación
Nacional de Juventudes Socialistas se organizó en
Toulouse (Francia) en un Congreso celebrado en la primavera de
1945. Por cuestiones de disciplina interna tanto en el Partido
como en las Juventudes no se permitió la creación de
Federaciones Provinciales, por lo que los jóvenes asturianos,
hijos generalmente de exiliados, se confunden en las secciones,
con los del resto de España.
En el segundo
Congreso de la Federación (4 al 7 de julio de 1946) todo el
exilio juvenil socialista estaba reunido, según los hermanos
Martínez Cobo, en 122 secciones que contaban con un total de
2.600 afiliados distribuidos por Francia, Africa del Norte y
México principalmente. Jóvenes socialistas de procedencia
asturiana desempeñaron importantes funciones en dirección de la
Federación y en el movimiento renovador que culminó en el
Congreso que el PSOE celebró en Suresnes, cerca de París, en
septiembre de 1974 con la elección de Felipe González como
primer secretario. En la sede de las Juventudes situada como la
del PSOE en el número 69 de la Rue de Taur (Toulouse) venían
trabajando en la línea renovadora jóvenes de ascendencia
asturiana desde comienzos de los años 60, contando con el apoyo
y asesoramiento de José Barreiro, secretario general de la
Comisión Socialista
Asturiana (CSA),
organización de los socialistas aturianos en el exilio. Sin
ánimo de ser exhaustivos mencionamos a Manuel Garnacho, Manuel
Simón, José Castro (exiliado en 1960), Avelino Pérez (exiliado
en 1962), Manuel Villa, Mª Luisa Fernández, etc. Entre tanto en
Asturias los militantes socialistas, como los pertenecientes a
otras organizaciones de izquierdas, padecieron las consecuencias
de la acción represiva que el franquismo practicó desde 1937
hasta 1975 con persistencia y ferocidad ejemplares.
Pese a todo en
la clandestinidad la Federación Socialista Asturiana se
reorganizó en octubre de 1943 y, aunque con altibajos que aquí
no cabe analizar, no dejó de existir en el tránsito por tan
alargado túnel.
En tales
condiciones no había lugar para organizaciones diferenciadas y
si el Partido y la Unión General de Trabajadores se confundían
entre sí, con mayor motivo lo hicieron las Juventudes que ni
siquiera formalmente fueron reorganizadas: se entraba
directamente en el Partido o no se entraba y hacerlo presuponía
una madurez y garantía contrastadas que no se podían adquirir en
las Casas del Pueblo inexistentes, sino por otros
procedimientos.
En realidad
hasta 1958 la FSA-UGT estuvieron en manos de comités
clandestinos que caían y se levantaban dificultosamente,
formados por aquellos supervivientes que habían sido claves en
el impulso recibido por la Federación de Juventudes en los
momentos finales de la Dictadura de Primo de Rivera e iniciales
de la República y que tomaron, como ya hemos visto, especial
protagonismo en los dramáticos acontecimientos posteriores.
La caída del
Comité Provincial de la FSA en noviembre del mencionado año,
abre un nuevo tiempo histórico en las organizaciones socialistas
regionales al constituirse un nuevo Comité Provincial en el que
se distinguió Herminio Alvarez y en el que entraron también el
veterano Prudencio Magdalena y el joven Avelino Pérez, exiliado,
como ya se ha dicho, en 1962. Gracias a su esfuerzo y al apoyo
económico recibido del exterior, la FSA se encontraba a mediados
de 1959 muy recuperada y, lo que es más, muy rejuvenecida con la
progresiva incorporación a la actividad clandestina de Arcadio y
Marcelo García, José Castro, exiliado reiteramos en 1960, Pablo
García y sobre todo el abogado de Pola de Laviana Emilio Barbón.
Eran hombres que no habían intervenido en la guerra y que al
socaire de los cambios económico-sociales de los años 60
trataron de relanzar el socialismo regional, aunque en medio de
grandes dificultades.
En Madrid, a
finales de los años 50, Luis Gómez Llorente había reorganizado
las JJ.SS desde la Universidad y en Asturias desde comienzos de
los 60 al menos formalmente existió un Comité de Juventudes, más
teórico que real, pero que llevó a Emilio Barbón a solicitar en
carta a José Barreiro del 30 de noviembre de 1968 que le enviase
"2000 carnets del PSOE (100 ó 200 con el subtítulo "grupo
femenino"), 200 de la UGT, 1000 del SOMA, 1000 del Sindicato
Siderometalúrgico y 100 de las JJ.SS".
El optimismo
que traslucen las demandas de Barbón respondía a la realidad de
un socialismo regional emergente que desde el mes de marzo había
recibido la inestimable ayuda de la llegada desde Bruselas de
Agustín González del que José Barreiro, poco dado a elogios,
llegó a afirmar: me causó muy buena impresión. Jóvenes así
necesitamos en Asturias. Fueron momentos, los años finales de
los 60 y los primeros cinco años de los 70, de extraordinaria
trascendencia para el socialismo español, embarcado en un
difícil proceso renovador culminado con éxito en Suresnes, y
para el asturiano en particular.
La FSA después
de muchos años de retraimiento, de acuerdo con la estrategia
diseñada en Toulouse, se decide definitivamente a ensanchar sus
bases abriéndose a los jóvenes. En Oviedo, venciendo los
tradicionales recelos hacia los intelectuales de una
organización eminentemente obrerista, se realizan los primeros
contactos fructíferos - Emilio Llaneza, el presidente honorario
de la AMSO-PSOE recientemente fallecido, se distinguió, con su
particular espíritu de sacrificio en el reparto de propaganda en
los medios universitarios- con el grupo de estudiantes del que
formaban parte: Alvaro Cuesta, Luis Posada, JaimeEstrada, Carlos
Piñeiro, Juan José Montero y Miguel Fernández. Jesús Sanjurjo,
vecino de Gijón, y Francisco Varela, vecino de Laviana, ambos
estudiantes en Oviedo y militantes del PSOE, fueron quienes
contactaron con el grupo de Alvaro Cuesta en reunión celebrada
en el Mesón Labrador, gracias a los buenos oficios del también
militante del PSOE José Mª Fernández (Chema). En Oviedo, aunque
por otro conducto, se habían incorporado al PSOE los también
jóvenes Juan Luis Rodríguez Vigil y Ludivina García Arias.
En Gijón una
buena cantera para el reclutamiento de jóvenes socialistas fue
la asociación cultural GESTO en la que "trabajaba" el ya
veterano y miembro del Comité Provincial de la FSA, Marcelo
García. Marcelo García nos resumía en entrevista realizada el 5
de agosto de 1987 lo ocurrido de la siguiente manera: "A través
de FUSOA fue el fichaje de José Angel Villa y de Belarmo y a
estos grupos que andaban por ahí con ellos, como recaudadores de
FUSOA y lo canalizaban a través de la CNT...por un paisano que
se llamaba Aquilino del Moral. En dos o tres reuniones conocí a
José Angel Villa y llegó un momento en que le ofrecí la
posibilidad de entrar en el Partido y en la UGT.
Luego me puse
en contacto con Celestino Suárez y entre Celestino y él
acordaron la entrada en el Partido. Eso debió ser en el 72. Por
mediación de FUSOA también empezó a colaborar Aladino Cordero
que luego entró en el Partido y otros dos o tres chavales que
estaban en Gijón.
Los de Avilés
también. De Avilés empezaron a colaborar con FUSOA Ponga
(Manuel), Nelly Fernández y todos estos chavales que luego
entraron en el Partido. De manera que yo creo que este trabajo
de FUSOA potenció bastante la entrada en el Partido de gente que
empezó colaborando para FUSOA y luego canalizaron la ayuda a
través de nosotros. Tengo que decir -concluye Marcelo en esta
larga cita- que la entrada de Suso (Jesús Sanjurjo), de
Celestino Suárez, Arturo Collera...fue a través de Juventudes...
eran grupos de jóvenes que primero empezaron con Pablo García en
Barredos (Laviana): Rubén, Celestino,Fran, Longinos... y a
través de ellos fueron captando a Suso,Arturo y Alvaro Cuesta..
Pero la labor de FUSOA fue en este terreno muy importante"
LA SALIDA DEL TUNEL:
Sobre estas
bases, cuando Rafael Fernández regresó del exilio a finales de
1976, encontró el siguiente estado de cosas en lo que al
socialismo regional se refiere: "La dirección del Partido estaba
en manos de gente joven. Algunos de estos dirigentes procedían
de familias con tradición en el campo socialista. Todos tenían
buena intención y a base de mucho esfuerzo y riesgo habían
mantenido la organización aquí, tanto de las juventudes, como
del Partido y de la UGT. Pero formaban un conglomerado
inadecuado, aunque en aquellas difíciles circunstancias no
resultaba sencillo encontrar otra fórmula para la supervivencia.
Aquella realidad ha tenido consecuencias".(En Juan de Lillo:
Rafael Fernández, testigo de Asturias. Gijón, 1983 )
Las inmediatas
fueron la irrupción del socialismo asturiano con gran fuerza en
la vida regional desde los inicios de la transición democrática,
después de la muerte de Franco en noviembre de 1975. Aquel
"conglomerado inadecuado" en expresión de Rafael Fernández, fue
capaz desde muy pronto de organizar movilizaciones públicas de
impacto social considerable:
* Diciembre de
1975, una acción denominada de "comando", en la que unos 300
militantes del PSOE de toda Asturias protagonizaron una
manifestación cuyo arranque coincidió con la campanada del reloj
de la Caja de Ahorros (Oviedo) que marcaba las 7 de la tarde:
los protagonistas del "salto", muchos de los cuales era la
primera vez que se veían, lograron paralizar el tráfico en la
Calle Uría y dirigirse a la calle Doctor Casal en donde, ante la
presencia policial, se disolvieron sin que hubiese detenidos.
- Asimismo, de
carácter provincial, fue el homenaje a Manuel Llaneza en el
cementerio de Mieres el 24 de enero de 1976 para conmemorar el
45 aniversario de su fallecimiento. Acudieron, pese a la intensa
nevada, más de 2.000 militantes.
* En
septiembre del mismo año se organizó una manifestación ante la
Delegación Provincial del MEC (Oviedo). Habló Ludivina García
para criticar la política educativa del gobierno y se gritó ante
la presencia de un fuerte contingente policial aquello de "¡Más
escuelas y menos policías!".
El dinamismo
del socialismo regional en los primeros momentos de la
transición tiene mucho que ver, en efecto, con la presencia de
los jóvenes. Su protagonismo, indudable en esos y otros actos,
no es fruto espontáneo sino el resultado de un proceso que,
coincidiendo con lo expuesto por Marcelo García, podemos afirmar
que se gestó desde finales de los años 60, cuando Emilio Barbón
pedía a Toulouse un número de carnets de afiliado cuyo número,
aunque posiblemente abultado en relación con la realidad de
1968, era sintomático de unas organizaciones en crecimiento.
El día 2 de
octubre de 1970 se recibía otro escrito en Toulouse, remitido
desde España por "Iglesias al compañero Muiño",
extraordinariamente expresivo del ambiente que reinaba en el
socialismo asturiano. Por su interés lo reproducimos íntegro a
continuación:
"El día 13 de
septiembre pasado ha sido un día memorable para el socialismo
asturiano, ya que es la primera vez desde la terminación de la
guerra civil un importante número de camaradas del Partido
Socialista Obrero Español se concentran para realizar un acto de
afirmación socialista. El llamamiento fue hecho por la
Federación Socialista Asturiana, más de doscientos compañeros de
ambos sexos acudieron a la cita. Hubo varias intervenciones de
veteranos socialistas exhortando a la lucha emprendida por
nuestros antecesores hasta conseguir el triunfo del Socialismo
en España. Es importante destacar el ánimo y entusiasmo de los
jóvenes allí reunidos, con sus actos e intervenciones queda
demostrada la capacidad revolucionaria de las nuevas
generaciones encuadradas en las Juventudes Socialistas.
En el acto
intervinieron tres jóvenes socialistas pertenecientes a las
Federaciones de Sevilla, Guipúzcoa y Vizcaya, los tres
coincidieron que es necesaria una reactivación de las ideas
revolucionarias, acudir a las fuentes para extraer los
principios más correctos en los que ha de basarse la lucha por
el Socialismo y la Democracia real y auténtica. Fueron muy
aplaudidos cerrándose el acto con un ¡Viva la Libertad!"
Archivo de la Fundación Pablo Iglesias (sección
Asturias, s/c)
Es la primera
constatación escrita que tenemos de las concentraciones
clandestinas que, desde entonces, tuvieron lugar regularmente
cada año en el Puerto de Tarna, salida natural del valle del
Nalón (La Felguera, Sama, El Entrego, Sotrondio, Barredos, Pola
de Laviana, etc.) hacia la vecina provincia, constata, como se
puede apreciar, no sólo el radicalismo verbal de los reunidos
sino también el "ánimo y entusiasmo" de los jóvenes en gran
mayoría procedentes de la zona con la presencia de los
procedentes de Euskadi y Sevilla.
Al año
siguiente, concretamente los días 23, 24, 25 y 26 de diciembre
de 1971, en plenas fiestas navideñas,en los históricos parajes
de la sierra de Peña Mayor, cerca de donde se localiza el Pozu
Funeres, sima natural en la que en 1948 fueron arrojados 22
socialistas por las fuerzas represivas franquistas, por
iniciativa de la Juventud Socialista de Barredos, articulada en
torno a la zapatería de Pablo García, la FSA organizó un
cursillo de formación que en condiciones precarias se celebró en
dos cabañas próximas a la hoy transformada en el magnífico
albergue juvenil "José Mata".
Asistieron los
"andaluces" Felipe González y Alfonso Guerra llamados a ser muy
pronto líderes del socialismo español. También se leyó un
discurso de Emilio Barbón e intervino el veterano Joaquín López
Moral, secretario de las Juventudes Socialistas de Sama durante
la Guerra Civil, quien orientó sus afanes didácticos a entonar
con buena voz ante los jóvenes algunas canciones revolucionarias
y la aún ignorada por muchos "Internacional".
Pese a las
múltiples dificultades el curso constituyó un verdadero éxito y
sin duda contribuyó a acelerar la recuperación del socialismo
regional en general y de las Juventudes en particular.
Tarna, Peña
Mayor y otros ejemplos que podíamos añadir, son hitos en ese
proceso de consolidación de las Juventudes regionales que exigía
ser reconocido. En ese sentido cobra especial relevancia la
Asamblea Regional de las Juventudes Socialistas de Asturias
convocada en mayo de 1975 en Barredos para elegir la que fue la
primera Comisión Ejecutiva de las Juventudes desde el final de
la Guerra Civil, con Francisco Villaverde como secretario
general, cargo que abandonó en 1977 para integrarse en la
Ejecutiva Nacional.Pero los jóvenes socialistas asturianos, cuya
fuerza deriva de la calidad más que del número, no sólo se
confirman como organización autónoma dentro del común proyecto
socialista, sino que tienden claramente a hegemonizarlo. En los
difíciles momentos del final de la Dictadura cuando como afirma
Celestino Suárez " se salía en los periódicos cuando te
detenían, no por ocupar determinados cargos" los jóvenes
llegados al socialismo hacia los inicios de la década, asumen
prácticamente la dirección de la FSA, recordándonos los tiempos
de la República.
En septiembre
de 1975, en Asamblea reunida en Peña Mayor con presencia de 20 a
25 delegados de toda la región, se constituye una nueva Comisión
Ejecutiva de la FSA de la que Jesús Sanjurjo, joven de 20 años
pero de capacidad reconocida por todos, es elegido secretario
general (lo será durante los 12 años siguientes salvo el
paréntesis obligado del servicio militar durante el cual asumió
la Secretaría General Rafael Fernández recién llegado del
exilio). De la misma forman también parte otros jóvenes que como
Ludivina Arias, Aladino Cordero, Celestino Suárez, y Fran Varela
rondan su misma edad. Son a nivel regional el símbolo de los
nuevos tiempos de un socialismo español renovado en Suresnes que
está llamado a altas empresas de manera más o menos inmediata.
Los errores,
consecuencia de la natural inexperiencia, eran compensados por
el entusiasmo de aquel grupo que Rafael Fernández criticó por su
despreocupación orgánica pero por el que también sintió cariño y
admiración, intuyendo que las virtudes compensaban los defectos
que el tiempo pronto limaría hasta convertir a sus componentes
en el eje angular del socialismo regional.
Desde entonces
hasta la actualidad la historia de las Juventudes Socialistas de
Asturias ha transcurrido en el marco de una convivencia
democrática ganada a pulso por quienes les precedieron. Su
activismo, relaciones con el Partido y la sociedad en general,
ejercidos en condiciones de normalidad siguen siendo objeto de
interés suficiente como para que alguien, tal vez los propios
jóvenes socialistas, pongan manos a la obra para su
reconstrucción evitando olvidos irreparables. |